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Blast
Massachusetts “Visitas Virtuales dictadas la
semana pasada”; las “visitas virtuales” puestas
en practica la pasada semana por un juzgado de
Massachussets, apunta hacia una nueva y
peligrosa forma en el derecho de familia –los
jueces permitiendo a las madres mudarse con sus
hijos a cientos de kilómetros de los padres, y
justificando las separaciones ordenando las
video conferencias por internet como un
“sustitutivo” del tiempo para compartir entre
padres e hijos. Thompson y Sack debatirán en su
reciente columna del Boston Globe, “Las visitas
Virtuales, no son un sustitutivo de los Padres”,
en un debate de radio. El debate comenzará a las
6 de la tarde del 16 de Julio de 2002 y se
repetirá cada hora durante las 24 horas. Los
debates previos están archivados y accesibles.
Para escucharlos o para mejor información
conectar con http://www.mensnewsdaily.com/radio/thompsonandsacks.htm
Esta semana “las visitas virtuales” dictadas por
un juzgado de Massachussets, apunta hacia una
nueva y peligrosa forma del derecho de familia
–los jueces permitiendo a las madres mudarse a
cientos o miles de millas lejos de los padres, y
justificando la separación, ordenando las video
conferencias por internet, como un supuesto
sustituto del tiempo de los padres con sus
hijos.
En su sentencia el juez E. Chouteau Merril
concedió a una mujer del área de Boston la
custodia única de sus tres hijos pequeños, y le
dio a ella permiso para mudarse a 225 millas de
distancia. Merril garantizó a Paul el ex marido
y padre del hijo de cinco años y de las dos
gemelas de la pareja, las visitas de dos fines
de semana al mes,. Los chicos se trasladaría a
Long Island, Nueva York.
La visita semanal habitual de Paul fue
sustituida por “las visitas virtuales” los
Martes y Miércoles de 6 a 7 de la tarde. Merril
explicó que las conferencias por ordenador son
relativamente baratas y permitirán a Paul leer a
sus hijos y ayudarlos con sus tareas infantiles.
Según Tom Harrison, editor de publicaciones
Legales de USA, la visita virtual es el “.punto
de corte de la ley de divorcio” y terminará
siendo aceptada y posiblemente será un lugar
habitual en los próximos años”.
Cientos y miles de padres divorciados como Paul,
son victimas de “Las Madres Mudantes”, que no
valoran las relaciones de sus hijos con los
padres, ponen sus propias necesidades por encima
de las de los hijos, o usan la geografía como un
método para alejar a los padres de la vida de
los hijos. La colocación errónea de las visitas
virtuales como una racionalización de los
problemas conscientes de ambos, la mudanza de
las madres y los jueces de los juzgados de
familia, exacerbará el problema. En un caso
altamente publicitado, una madre auto-engañada
decía que las visitas virtuales le permitían a
ella “sentirse mas a gusto con que no estaba
destruyendo las relaciones de su hijo con su
padre” decidiendo mudarse. Parecía en cambio,
que la situación era la contraria, ella estaba
contenta con las visitas virtuales quincenales.
Incluso aceptando la dudosa resolución racional
de Merril, las visitas virtuales abren un sin
fin de oportunidades a los progenitores
custodios para la interferencia. Hoy muchos
padres divorciados soportan el dolor de escuchar
que ellos no pueden ver a sus hijos porque
siempre tienen “cita con el dentista” o “una
fiesta de cumpleaños a la que asistir” durante
sus visitas programadas. En la era de las
visitas virtuales, habrá un inconmensurable.
gran número de veces de problemas técnicos con
las cámaras de los progenitores custodios, y los
reparadores trabajaran a un ritmo llamativamente
lento.
Cuando tales interferencias ocurran, el único
recurso de los padres divorciados será rascarse
los bolsillos, para volver a acudir a los
juzgados. Sin embargo, es dudoso que los jueces
quieran llamar a una madre por desacato al
juzgado, por no arreglar su computadora.
Además, para Paul (y otros padres de hijos
pequeños), la video conferencia será casi
imposible de hacer sin la presencia o asistencia
de la ex esposa de Paul. No hay dudas de que no
querrá compartir unos pocos momentos preciosos,
con la mujer que se ha llevado a sus hijos tan
lejos de el.
Tampoco puede Paul y hombres como el, moverse
fácilmente para estar cerca de sus hijos. Paul
soporta una carga de casi 2000 dólares de
pensión infantil al mes (quizás pediría al juez
Merril si el puede pagar una “pensión virtual”)
y pudiera fácilmente contraer deudas, si se muda
a Nueva York y no puede fácilmente encontrar un
trabajo bien remunerado. Porque los progenitores
no custodios de Massachussets con deudas en la
pensión infantil, se les recarga un 12% de
interés anual, así como con una penalización del
6% anual, de atrasos rápidamente. E incluso si
Paul se muda a Nueva York, no hay garantía de
que su ex esposa, le permita ver a sus hijos, y
conseguir que los juzgados hagan respetar los
derechos de visitas es difícil.
Aparte de la aprobación de muchos jueces,
expertos legales y abogados de las mujeres
(quienes se oponen a leyes que restrinjan el
derecho de las madres custodias a mudar a sus
hijos), esta Orweliana sentencia de
Massachussets sirve solamente para dividir a los
padres de sus hijos. Como apuntó un padre
divorciado “Yo quiero abrazar a mi hijo, no
navegar con ellos a través de una pantalla de
computador. Las visitas virtuales, suena mucho
como las visitas desde una celda de una carcel.
No—en la celda de un penal tu puedes sacar los
brazos entre las rejas y coger las manos de tu
hijo. Un padre virtual, no puede ni siquiera,
hacer eso”.
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