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El proyecto de ley
1618 del Senado propone un aumento de 10 $
dólares en la tasa de matrimonio en California.
El propósito de la propuesta, que paso
recientemente al Senado y que ahora está en la
Asamblea, es para aumentar los fondos existentes
para los programas contra la Violencia Domestica
y para aportar fondos extra a la población
“desprotegida” de victimas de la Violencia
Domestica.
La promotora del proyecto, la Senadora Sheila
Kuehl (D. Santa Mónica), explica que la
población desprotegida, que son los futuros
beneficiarios del proyecto, son las mujeres
maltratadas de las áreas rurales, y las mujeres
inmigrantes maltratadas que encuentran barreras
lingüísticas y culturales cuando buscan ayuda.
Estas intenciones son admirables. Sin embargo,
ellas ignoran las necesidades de la población
desprotegida mas grande de nuestro estado – las
victimas masculinas de la violencia domestica.
Los programas de violencia domestica del
Condado, que recibirán y distribuirán los fondos
aportados por la proposición del Senado 1618,
han sido indiferentes ante la mayoría de las
victimas masculinas. Por ejemplo, el Condado de
Los Ángeles fundó dos docenas de refugios para
mujeres maltratadas, pero solo un refugio acepta
victimas masculinas, es el de Lancaster a 80
millas del centro de la ciudad de los Ángeles.
El Condado de San Diego tiene solamente un
refugio para la violencia domestica que está
considerando aceptar a una victima masculina, y
a los hombres maltratados se les envía con
frecuencia a los albergues de los “sin techo”,
no existen plazas para que un padre victimizado
se lleve a sus hijos.
Según el Informe del Departamento de Justicia
sobre el Estudio Nacional Contra la Violencia
contra las Mujeres, en los Estados Unidos hay
unos 830.000 hombres victimas de la violencia
domestica cada año. Numerosos estudios –muchos
de ellos realizados por algunos de los primeros
defensores de las mujeres maltratadas—han
encontrado repetidamente que las mujeres son, al
menos igual que los hombres, las que inician y
se enzarzan en la violencia domestica. Estos
incluyen el trabajo sobre violencia domestica de
los investigadores Richard Gelles, Murria Satrus,
y Susan Steinmetz, autores de Detrás de la
Puertas Cerradas, el influyente y ...rompedor de
moldes estudio sobre la violencia domestica
contra las mujeres.
Como apunta Gelles en “Las Personas Olvidadas de
la Violencia Domestica: las Victimas Masculinas”
(El Quincenal de las Mujeres, Otoño de 1999),
las victimas masculinas son ampliamente
desconocidas para el publico, en parte porque
los hombres son extremadamente temerosos de
informar a las autoridades de los maltratos que
sufren, o de buscar ayuda. Muchos de ellos no
buscan intervención policial, porque tienen
miedo de que sus compañeras femeninas, les
acusen a ellos con éxito, de ser los
perpetradores.
Gelles también cree que las victimas masculinas
generalmente no buscan refugio a causa de sus
hijos. El apunta que “.. los hombres maltratados
que huyen de sus atacantes encuentran que el
acto de huir da lugar en los hombres, a la
perdida de la custodia física e incluso legal de
sus hijos... los hombres que retienen a sus
hijos con el fin de intentar protegerlos de
madres maltratadoras, con frecuencia terminan
arrestados por “secuestro infantil”.
Kuehl minusvalora la existencia de victimas
masculinas, diciendo “la atención que se otorga
a esto es exagerada. Estudios con alto numero de
victimas masculinas, las obtienen, solamente
porque clasifican como maltratadoras a las
mujeres que golpean en defensa propia.”
Según Gelles, sin embargo, el argumento de la
“defensa-propia” ha quedado obsoleto desde 1986,
cuando el y Straus modernizaron sus estudios, al
preguntar quien comienza la violencia, por
tanto, analizando la violencia cometida en
defensa propia. Estos estudios y otros han
continuado mostrando igual número de hombre y de
mujeres agresoras, e indican que las mujeres con
frecuencia, compensan su menor tamaño utilizando
armas y el elemento sorpresa.
Marc Angelucci, presidente del grupo de los
Angeles SAFE (Stop Abuse For Everyone), apunta
que la proposición de Kuehl, que fue
recientemente presentada por el Consejo de Los
Ángeles Contra la Violencia Domestica es
discriminatoria porque “los hombres pagan la
mitad o mas de esas permisos de matrimonio, y
ellos están legitimados para compartir todos los
servicios que vengan con ellos, incluyendo los
servicios sociales, que apenas existen para las
victimas masculinas”.
Kuehl culpa de la falta de servicios para las
victimas masculinas de la violencia domestica a
“la propia comunidad de hombres”. Ella arguye
que justo como los movimientos para los refugios
de mujeres maltratadas comenzaron como un
movimiento de “pequeño tamaño”, que mas tarde
llego a recibir apoyo financiero del gobierno,
los servicios para hombres deberían venir
solamente cuando los hombres constituyan
organizaciones similares. Aunque Kuehl sabe que
los hombres como un todo, han sido muy
cooperadores de la asistencia a las mujeres
maltratadas, ella dice:
“Lo que los defensores de las victimas
masculinas de violencia domestica quieren hacer,
es coger el dinero de la débil en recursos
comunidad femenina, y dárselo a los servicios de
la bien-provista comunidad masculina. Si los
hombres quieren servicios para los hombres
maltratados, deben de ponerlos entre ellos
mismos”
La indiferencia de Kuehl comprensiblemente
disgusto a los enojados defensores de victimas
como Angelucci. El dice:
Es una maravillosa e increíble actitud para que
la tome un gobierno oficial. Es como si un
policía sospecha que se está cometiendo un
delito en la puerta de al lado y dice, bien, yo
no voy a ir a cuidar de la victima o a tratar de
impedir el delito, pero si la victima quiere
venir a pedirme ayuda, considerare entrar a ver
si encuentro algo, . Es este el camino para
combatir un problema social tan extendido y
dañino?
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