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El abajo firmante,
varón por la gracia del azar, mayor de edad y
ciudadano titular de suficientes dignidad y
derechos, para que se sepa y difunda y para que
sirva como mejor resulte a la causa de la
libertad, la justicia y el progreso de la
humanidad, hecha de mujeres y de hombres,
declara y pone de manifiesto -y cuando proceda,
exige como se exige en democracia -, con todo
respeto y con toda decisión:
1. Que se siente muy orgulloso de su natural
condición masculina y está dispuesto a convivir
con el resto de sus semejantes en régimen de
igualdad y equidad, sin pretender extraer
privilegio indebido de aquella condición ni
consentir menoscabo de la misma en nombre de
práctica políticamente correcta ni a beneficio
de ningún inventario, ideal o recurso
movilizador.
2. Que acepta cuantas particularidades se
deduzcan de dicha condición de varón, sean
físicas, sicológicas, históricas, sociales o de
cualquier otra naturaleza sin ocultar ni
disimular las que arrastren carga negativa ni
desmesurar las de signo positivo.
3. Que rechaza contundentemente cualquier
doctrina construida sobre la hipótesis de
prevalencia del sexo masculino sobre el
femenino, tenga tal prevalencia raíz
antropológica, económica, sicológica, jurídica,
social, laboral, militar, política o familiar. Y
por la misma, cuantas teorías atribuyen al sexo
femenino peculiaridades que le facultan para
colocarse, ya o en un futuro inmediato, por
encima del masculino. Además, y abominando de
cualquier tipo de violencia, reniega, por
infundada, insidiosa y aberrante, de la
pretensión de reducir el grave problema de la
conflictividad de carácter doméstico o familiar
a las agresiones producidas por hombres contra
mujeres. Y, en concreto, critica sin paliativos
la utilización abusiva, fraudulenta y sexista
del concepto de "violencia de género" para
referirse en exclusiva a la que sufren las
mujeres, ignorando los innumerables episodios
violentos que tienen por víctimas a los varones.
4. Que se opone frontalmente a cualquier
pretensión de promover o favorecer disposiciones
que, sobre la base de supuestas discriminaciones
pretéritas o presentes, condicionen la realidad
y el futuro de las personas y de las relaciones
entre sexos a favor de uno y en detrimento del
otro: en concreto, se opone radicalmente a la
llamada "discriminación positiva" en cualquiera
de las infinitas variantes de que echan mano las
feministas y sus compañeros de viaje instalados
en el poder político.
5. Que está muy disgustado a causa del actual
statuquo mediático con respecto a la condición
de varón; condición viril sistemáticamente
sometida a la presión feminista y de los
innumerables lobbys y organizaciones de mujeres,
costeadas con cargo a fondos públicos, y tan
benévola como acríticamente acogidas por la
mayoría de escritores, periodistas y medios de
comunicación; condición natural degradada ante
la opinión pública y devaluada frente a los
niños y los jóvenes que empiezan a ser mujeres u
hombres con el lastre a cuestas de una
interpretación de las relaciones entre sexos
parcial, sectaria, ahistórica, pesimista,
limitativa y retrógrada. Por descontado, integra
en la nómina de varones a los homosexuales que
mantengan su condición masculina y hace suya la
problemática y reivindicaciones de este
colectivo.
6. Que protesta enérgicamente por la
criminalización del varón y de su imagen, por la
pretensión de cargar en su pasivo cuantos
errores históricos y disfunciones pasadas y
presentes afectan a la mujer, por la obsesión
feminista de querer convertirle en chivo
expiatorio de cuantos problemas surgen en las
relaciones entre sexos; y por la infame realidad
de la práctica jurídica actual que, al socaire
de determinadas actuaciones delictivas
perpetradas por una minoría de hombres,
consiente sin empacho muchas otras de que son
injustas víctimas los varones en cuanto maridos,
padres, jefes, amigos o compañeros de trabajo.
7. Que se declara dispuesto a contribuir a
diseñar el futuro en cualquiera de sus
vertientes, sobre la base de la equidad, y a
aportar a su mejor materialización cuantos
ingredientes personales o culturales se asocian
al carácter masculino, por más que de ninguna
manera entienda que le son exclusivos, sino
sometidos a contingencia histórica y social,
léase, agresividad bien entendida,
competitividad, espíritu de aventura,
individualismo...
8. Que, considerando como imperiosa,
irrefrenable e irrenunciable la necesidad de ser
y desarrollarse como varón, saldrá sin vacilar
al paso de quien pretenda impedirlo,
retrasándolo o desviándolo del camino que, en
sana conciencia, entiende que ha de seguir en
las actuales circunstancias históricas hasta el
día en que le toque dejar este mundo en manos de
aquéllos por quienes trabaja y lucha y a quienes
espera legar una sociedad más justa, más
equilibrada y más sugerente, especialmente, en
cuanto se refiere a uno de los elementos de la
humanidad que más satisfacciones puede producir
a la persona, la relación con el sexo contrario.
Sólo potenciando, para bien, las diferencias
entre individuos y la personalidad de cada cual-
y no aplanándolas- se podrá acceder al nivel
estimulante y fecundo de buena comunicación e
intercambio que coloque a la especia humana en
la mejor disposición para enfrentarse a los
ingentes retos que ante sí tiene planteados,
desde acabar con el hambre, la enfermedad y la
injusticia hasta la conquista del espacio. |